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The Humbling

Hoy es el último día de La fiesta del cine, la fiesta de los precios populares, las colas, las salas llenas, en fín, 4 días fantásticos. En una hora me iré a ver la última película: Güeros (2014). Me gusta mucho leerme las críticas antes de ir a ver una película, aunque, a veces, no es recomendable. De Güeros dicen que tiene un gran guión y además, ha sido muy galardonada. Esto a veces tampoco tiene nada que ver, pero bueno, me fío del criterio del jurado del Festival de San Sebastián, donde consiguió el premio a la mejor película latinoamericana y en el Berlinae el premio a mejor ópera prima. Es una pena que se acabe porque mañana estrenan grandes películas como No todo es vigilia (2015) y Mad Max: Furia en la carretera (2015). Os dejo mi humilde e inexperta opinión sobre la película que vi el lunes en los cines Renoir Floridablanca: La sombra del actor.

Al Pacino encarna a  Simon Axler, un actor famoso, que  desquiciado por una depresión  intenta suicidarse de una manera ridícula tirándose del escenario durante una representación. El bloqueo interpretativo del actor es el eje de la trama. Al Pacino nos muestra el lado más oscuro del mundo de los actores y nos transmite con una verdad abrumadora la historia de Simon Axler; tal es la magnitud de su verdad que parece que esté interpretándose a sí mismo. La desesperación y, una crisis tanto laboral, como vital,  le llevan a enamorarse de una joven a la que interpreta Greta Gerwing. Esta mujer será el fruto de su supervivencia y se internará en ella, como hace en la clínica de rehabilitación al principio del film.  La sombra del actor está hecha para Pacino, adepto a Shakespeare, recita la obra de El Rey Lear en la película y se mimetiza con el monarca decrépito. El suicidio y la transición a la vejez serán dos temas recurrentes a lo largo de la película, suscitados a raíz de este bloqueo interpretativo. La estética es impecable y el ritmo perfecto, ya que las paranoias de Axler rompen la linealidad de la trama. Aunque el argumento es oscuro y catastrofista, hay puntos de humor que resuelven una tragicomedia de palmarés.

Esta obra es una adaptación de la novela de Philip Roth: La humillación. La dirección a cargo de Barry Levinston, autor de metrajes como Rain Man (1988) o The Bay (2012),  deja una vez más sello de autoría. El guión ha sido adaptado por Bluck Henry, El Graduado (1997) y Michale Zebede. A pesar de que Pacino acapara todo el protagonismo, en el sentido interpretativo y real de la vida, es una historia que vale la pena y hace las delicias de los amantes del teatro y del cine. Tardaremos mucho tiempo en ver a Al Pacino tan enorme.

=)

Por cierto esta semana se murió la actriz Elisabet Wilson

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